Por Clarena Solangelly Cruz Fandiño, ingeniera biomédica de profesión y Tantrika, maga y caminante de los senderos del espíritu por convicción y pasión. Compañera de amor y recientemente mamá de una niña de luz. Facilitadora en formación con Dhakini Tantra desde el año 2014 junto a María Ferrer. Profesora en formación de Kundalini yoga y filosofía yoguica. Su mantra de vida: “muévete y el camino aparecerá”.

La Organización Mundial de la Salud denomina “mamá adulta mayor”, a las mujeres mayores de 35 años que viven la experiencia de la maternidad; y con base en los resultados de un estudio realizado en 2014[1], con datos de 359 centros de salud de 29 países y una muestra de 308.149 mujeres que habían dado a luz un solo hijo, sostiene que la edad materna avanzada aumenta el riesgo de: muerte materna durante el embarazo, el parto o en los 42 días posteriores, complicaciones que provoquen que la madre tenga una experiencia cercana a la muerte, nacimiento prematuro del bebé, es decir,  antes de las 37 semanas, mortalidad fetal o mortalidad neonatal precoz que ocurre al nacer y en los primeros siete días de vida del bebé, que el bebé tenga un bajo peso al nacer (menos de 5 libras y 8 onzas o 2 kilos y 400 gramos), aumento de la tasa de abortos espontáneos y partos por cesáreas, y también otros problemas, como la diabetes gestacional, placenta previa y el riesgo de hemorragias preparto.

Por otro lado, un estudio elaborado por Birkbeck, University of London y University College London publicado en el Daily Mail de Inglaterra[2] encontró que: los hijos de mujeres mayores de 40 tienen una mejor salud física y emocional debido a un mejor cuidado y atención que reciben, comparados con los hijos de madres en los 20, los niños de madres mayores sufren un 22% menos de probabilidades de lesionarse de forma accidental, casi un tercio de los niños es menos propenso a ser ingresado en un hospital antes de los tres años de edad, el desarrollo del lenguaje de niños con madres más maduras es mejor, y los conflictos entre padres e hijos se reducen a mayor edad de la madre.

Frente a tal dicotomía, a nuestro juicio, como en muchos otros eventos a los que se enfrenta el ser humano, resulta mucho más importante, la conciencia de los actos, la conexión con el cuerpo y la armonización de los dictámenes del alma con la experiencia desde el corazón, que, en materia de embarazo, resulta en lo que se ha venido definiendo como “embarazo consciente”: esa manera de estar más conectada (conscientemente) escuchando las necesidades de tu cuerpo, de tu ser; prestándole atención a tus emociones, conectando con tu bebé, con tus pensamientos, tu respiración, alimentándote de manera saludable, haciendo ejercicio, buscando un ambiente agradable y relajado para disfrutar de la experiencia de ser mamá.

Más allá de las discusiones teóricas y sin pretender agotar el tema, nos parece absolutamente valioso presentar la experiencia real, directa, de una de nuestras estudiantes de Tantra Kriya Yoga, quien recién saliendo de su periodo de cuarentena nos dice desde su corazón: “he querido escribir estas palabras porque quiero agradecer esta oportunidad de un nuevo nacimiento a una nueva mujer y una nueva consciencia”. Nuestra compañera de Tribu tántrica Clarena Cruz, nos dice:

“Soy una mujer de 41 años y acabo de parir mi primera hija por parto vaginal y me siento de 25, en una sociedad en que se considera a la mujer ya vieja a mi edad. Cuarenta días cumplidos de posparto y 40 años cuando supe que estaba embarazada (Inicio este compartir luego de un baño completo que no tenía hace 40 días también).

Puedo verme nuevamente con mi pelo suelto y veo algo de la mujer que era, antes de quedar en gestación y antes de dar a Luz … y un aire de indígena ancestral me atraviesa.

Ahora bato un cacaito que voy a compartir mientras mi bebita toma su teta. En esta cita de miradas entre ella y yo hago un recuento de este tiempo de gestación y de los 40 días de nuestro viaje iniciático. Y lo llamo así porque es el inicio de la meditación de nuestras vidas.

Durante los 9 meses de panza escuché muchas veces que mi embarazo era de alto riesgo, así todos mis exámenes y controles salieran muy bien. Me mantuve enfocada y positiva en que soy una mujer con todas las posibilidades y realidades para llevar una gestación a buen término.

Había escuchado que el posparto era difícil y que podían salir muchas sombras. Yo pensaba que estaba preparada para ello y que con mi “estado zen” podía recibir lo que llegara. ¡Nada más lejos de la realidad que esto! Mi ego inflando mi autosuficiencia.

Había planeado que mi trabajo de parto iniciara en casa y ya en el punto de dilatación me trasladara a la clínica, pero no fue así y los aprendizajes llegarían desde ahí. En el parto me rasgue y tuvieron que suturarme. Quedé muy adolorida y este dolor desató un torbellino en mí. Dolor en mi primer chacra, dolor en mis raíces. Raíz física, ancestral y vital[3].

Y es así que estando afectada en mi primer chakra, todo lo relacionado salió a flote. Me sentí tan vulnerable físicamente, que mentalmente a los 3 o 4 días me desmoroné. Lloré desesperada por no poder hacer del cuerpo, porque me dolía moverme, sentarme, ponerme de pie, movimientos tan sencillos pero que, al no poder hacerlos, se convirtieron en mis sombras e igual en maestros. En medio de la ansiedad y el desespero por el dolor físico, salió mi rabia acumulada, desconfianza en mi instinto materno, en el fallarle a mi hija y mis miedos de niñez. Olvidé las respiraciones para equilibrarme, las de tranquilidad y todo lo que imagines podía usar para estar tranquila.

Y ahí estuvo él sosteniéndome, sosteniendo mi vulnerabilidad y humanidad de nueva mamá, mi compañero de Amor y vida y padre de mi hija.

Cuando volví a mi centro y auto-observación, tuve la certeza que he tenido la fortuna de tener un compañero que me ha sostenido cuando mi chuki aparece. Nuestro acuerdo de almas se ha manifestado con este amor en el portal de gestación de maternidad y paternidad. Y aunque sé que él también ha tenido miedo igual que yo, su centro se ha mantenido firme sosteniéndonos. Y esto es lo que ha hecho el Tantra en nosotros: la manifestación de nuestras sombras a nuestro servicio; y nosotros tener la capacidad de saber en nuestro corazón que es la gran oportunidad para elevarnos en amor aún en medio del aparente caos y miedo. Aún resuena en mí su mantra: <vamos a lograrlo, lo estamos haciendo bien>.

Así es como veo el Tantra hoy, el Tantra de la vida diaria, el ayudarnos y sostenernos cuando el otro o la otra se vulnera y cae, que es necesario y vital para seguir avanzando en nuestro propósito de elevar nuestra frecuencia a la del gran espíritu y la gran madre. ???? el camino que nos permite disfrutar el placer consciente de la existencia … de nuestra existencia y la de nuestra hijita. Si tienes la posibilidad de darte un regalo, haz Tantra, pruébalo, endúlzate con su miel, confróntate amorosamente y permite que el Tantra te penetre y te reciba cómo el o la amante que siempre has deseado”


[1] Estudio completo en https://obgyn.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1471-0528.12659, publicado por la BJOG, revista internacional de obstetricia y ginecología.

[2] Estudio completo en https://www.dailymail.co.uk/news/article-2713937/Do-women-40-healthier-babies-New-research-shows-babies-born-older-mothers-likely-hospital.html.

[3] La raíz de nuestro sistema energético, el primero de nuestros siete chakras principales. Aquí reposa la energía kundalini, la energía cósmica de la que habla la tradición tántrica. Este chakra nos da la Conexión con la tierra y con el mundo material.

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