Por Samuel Kilby: psicólogo de la Universidad de Manchester, Reino Unido, pedagogo, terapeuta de juego, coach de hombres y facilitador de los Círculos de Hombres en Bogotá, con estudios en Tantra Kriya Yoga, Hatha Yoga, Meditación Vipassana, Meditaciones Activas (Osho), Masaje Ayurvédico, y Masaje Yoni; es creador y facilitador de AMA – Awakening Masculine Alliance y co-fundador de la Fundación Dhakini.

Al decir de Leibniz[1] “La experiencia del mundo no consiste en el número de cosas que se han visto, sino en el número de cosas sobre las que se ha reflexionado con fruto.”  

En esta ocasión el psicólogo y compañero de Tribu Dhakini, Samuel Kilby, nos comparte sus reflexiones en torno a un problema común de muchas parejas en la actualidad, causante de muchas separaciones, como lo es el manejo o el no saber cómo manejar, qué hacer con la energía sexual.  

Muchas parejas suelen creer que su relación y su vida sexual siempre será tan apasionada y emocionante como cuando se conocieron o cómo se enamoraron. El Dr. Gary Chapman[2], autor de Los 5 lenguajes del amor, se refiere al proceso de «enamorarse» como una experiencia eufórica[3].  

He tenido el placer de experimentar esta sensación varias veces en mi vida y en efecto la sensación es celestial; sientes como si estuvieras flotando. Según Gary Chapman, y por mi propia experiencia puedo afirmar, que esta sensación dura en promedio unos 2 años. Entonces, lo que sigue para la mayoría de las parejas es una relación insatisfactoria que no se puede comparar con los máximos iniciales de la fase de enamoramiento y, a menudo, termina rápidamente en desamor para una o ambas partes.  

Lo interesante y novedoso que quiero compartirles es que sí existe otra opción: Y es hacer la elección consciente de amarse por completo, aceptando y abrazando los defectos y complejos de personalidad de la otra persona.  

Este proceso, es descrito de manera brillante por la premiada “Mandolina del Capitán Corelli” de Louis de Bernières[4]: «El amor es una locura temporal. Estalla como un terremoto y luego desaparece. Y cuando desaparece, debes tomar una decisión. Tienes que averiguar si tus raíces se han entrelazado tanto que es inconcebible que alguna vez te separes. Porque esto es lo que es el amor. El amor no es falta de aliento, no es emoción, no es la promulgación de promesas de pasión eterna. Eso es solo estar «enamorado», lo que cualquiera de nosotros puede convencernos de que estamos. El amor mismo es lo que queda cuando el amor se ha consumido, y esto es tanto un arte como un afortunado accidente. Tu madre y yo lo tuvimos, teníamos raíces que crecían el uno hacia el otro bajo tierra, y cuando toda la bella flor había caído de nuestras ramas descubrimos que éramos un árbol y no dos.”  

Ahora bien, a pesar de hacer esta elección, muchas parejas ven afectada su vida sexual, al caer en interacciones que carecen de su pasión original y la mayoría de las veces, notarán una reducción en su libido después de estar mucho tiempo con la misma persona.  

Es frente a tal situación, que quiero presentar una teoría que no se encuentra con frecuencia en la literatura común, la cual sienta sus bases en las siguientes consideraciones:   Los hombres y las mujeres tenemos una fuerza vital, una energía vital, qi (chi según los taoístas) u Ojas (siguiendo el Ayurveda y el Tantra), que es limitada y cuando se extingue, la vida se extingue con ella.

Hay cosas que usan nuestra energía vital y el sexo es una de ellas. Se cree que la energía vital de los hombres se almacena en su semen y cada vez que eyaculan expulsan rápidamente de su cuerpo una gran cantidad de fuerza vital. Durante su adolescencia, hasta los veinte años, y para algunos afortunados, incluso hasta los treinta, los hombres pueden eyacular repetidamente durante el día sin sentirse cansados.

Esto se debe al hecho de que todavía tienen una gran reserva de energía vital; sin embargo, a medida que envejecen y usan su energía vital, los hombres comienzan a requerir mayor tiempo para recuperarse después del sexo y a menudo quieren descansar hasta que puedan lograr otra erección.

A muy pocos de nosotros nos dicen que tenemos una energía vital y tenemos la necesidad de preservarla y hacerla circular por todo nuestro cuerpo (esto se puede lograr a través de prácticas taoístas y tántricas)[5]. En consecuencia, cada vez que eyaculamos comenzamos a sentirnos agotados, desconectados de nuestro propósito de vida, al tiempo que perdemos la oportunidad de entablar un encuentro sexual profundo y significativo en el que podamos abrir nuestro corazón y exponer nuestras propias heridas para sanar.  

Inconscientemente, comenzamos a culpar a nuestra pareja, o más específicamente al sexo con nuestra pareja, como la causa de nuestra fatiga y desconexión con el mundo y, posteriormente, comenzamos a evitar estos encuentros una vez salvajes y apasionados, y los sustituimos por uno más seguro y menos agotador, como ver televisión, trabajar hasta tarde o salir con amigos.  

Ahora, con esto en mente, algunos hombres entran en conflicto porque, aunque pueden aceptar que se sienten letárgicos después del sexo, muchos informan sentirse aliviados y menos estresados. Muchos hombres han reportado buscar sexo de sus parejas cuando están estresados, enojados o necesitan descargar sus emociones negativas. Y eso es exactamente lo que muchos hombres terminan haciendo inconscientemente dentro de sus parejas.  

Las mujeres, son receptoras naturales, a través de su vagina (o yoni, en sánscrito, que significa espacio sagrado) reciben la energía del hombre durante el encuentro sexual, trasmitida por el pene (o lingam en sánscrito, que significa barra de luz). Por lo tanto, si en el momento del encuentro sexual, él está trayendo emociones densas como el estrés y la ira, entonces esto es lo que ella recibe.  

Esta fuerza vital recibida durante el coito explica el hecho que muchas mujeres no se agotan después del sexo y prefieren entrar en un espacio de intimidad en lugar de buscar comida o la almohada más cercana. Como también, que si lo que ella recibe es estrés y ansiedad en el momento de la eyaculación de su compañero, puede asociar este momento, con una interacción sexual poco deseable y comenzar a evitar estos espacios, utilizado disculpas, como el famoso: “tengo dolor de cabeza”.  

Para romper este círculo vicioso que puede darse en la interacción sexual, propongo lo siguiente:   Mujeres: Permite que tu hombre experimente sexo no eyaculatorio. Este no sólo es el primer paso necesario para que se vuelva multiorgásmico, sino que también lo llevará a tener experiencias sexuales más largas, más satisfactorias e íntimas. Comunícate con él para saber cuándo está cerca de su punto de no retorno e invítalo a detenerse y respirar profundamente. Guíalo para que circule su energía vital y toca las otras partes de su cuerpo para eliminar la estimulación de los genitales. Ten en cuenta que el deseo inconsciente de hacerlo eyacular no te convierte en una mejor amante, ello es sólo un mito que es bueno revisar y cambiar.  

Hombres: toma el control de tus emociones, si estás estresado, enojado o cansado, no uses a tu pareja como una esponja para absorber tus emociones, ve y ejercítate en el gimnasio o con el saco de boxeo, no lo traigas a la cama. Utiliza técnicas de liberación emocional y mueve tus emociones para que no queden atrapadas en los primeros chakras. Aprende a controlar tu eyaculación utilizando técnicas taoístas y tántricas, toma un curso, léete el libro: “El Hombre Multi-Orgásmico” de Mantak Chia es un excelente punto de partida[6].  

Juntos: Comuníquense ¿Qué quieren del encuentro sexual? ¿Qué es lo que más les emociona de su pareja? Busquen formas nuevas y creativas de darle vida a sus relaciones sexuales. Conviertan su habitación en un altar, ilumínenla con velas y dejen que la música erótica les guíe mientras descubren el cuerpo del otro, imaginando que es la primera vez que ven el hermoso cuerpo desnudo que espera un tierno toque. Si quieren algo que nunca han tenido, deben estar preparados para hacer cosas que nunca han hecho. Seguir la misma fórmula sólo conducirá a los mismos resultados.

  “La manera como hacen el amor es la forma como se comunican con Dios”. Rumi.

[1] Gottfried Wilhelm Leibniz, fue un filósofo, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán (Nacimiento: 1 de Julio de 1646, Fallecimiento: 14 de Noviembre de 1716 (70 años).

[2] Gary Demonte Chapma, Escritor y conferenciante cristiano especializado en temas familiares. “Los Cinco Lenguajes Del Amor”, publicado por primera vez en 1992. El libro ha vendido más de 8 millones de copias en Inglés; habiendo sido traducido a otros 49 idiomas.

[3] Él dice: “Estamos emocionalmente obsesionados el uno con el otro. Nos vamos a dormir pensando el uno en el otro. Cuando nos levantamos, esa persona es el primer pensamiento en nuestras mentes. Anhelamos estar juntos. Pasar tiempo juntos, es como jugar en la antesala del cielo. Cuando nos tomamos de las manos, parece que nuestra sangre fluye junta. Podríamos besarnos para siempre si no tuviéramos que ir a la escuela o al trabajo. Cuando nos abrazamos, el tiempo parece detenerse …”

[4] Louis de Bernières es un novelista inglés. Quizás sea mejor conocido por su novela de guerra histórica de 1994 “La Mandolina del Capitán Corelli”. En 1993, De Bernières fue seleccionado como uno de los «20 mejores novelistas británicos jóvenes», como parte de una promoción en la revista Granta.

[5] Para obtener más información inscríbete en nuestro taller – “Convertirse en un Hombre Tántrico” en el link: https://forms.gle/fvhyTWioGSxYqpJZA.

[6] “El Hombre Multi-Orgásmico” de Mantak Chia: revela técnicas físicas y psicológicas muy simples, que permiten que hombres de cualquier edad colmen sus sueños y las fantasías de toda mujer incrementando espectacularmente la calidad y cantidad de su capacidad sexual. Editorial NeoPerson, Madrid, 1977.




	
	

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