Por: Francisco Javier Valencia Olarte
Estudiante de la Escuela de Formación en Tantra de la Fundación Dhakini Tantra. Si bien se recibió de abogado y ejerce su profesión, durante más de 15 años se ha dedicado al estudio y práctica de disciplinas que tiene que ver con el conocimiento interno, tales como la Terapia Gestalt, en la que se formó en la Escuela de Transformación Humana; practicante de Tarot Terapéutico; y, esencialmente, Poeta, que incursiona en este nuevo género de la poesía medicina, poesía para el alma, poesía tántrica y en esta ocasión poesías de amor consciente.

Desde que el sol entró en el signo de Acuario en 2016, se viene hablando de lo que ahora se conoce como “nueva era”, que David Spangler (1999) resume con estos adjetivos: holística (globalizadora: el todo en las partes y las partes en el todo); ecológica (La Tierra Gaia; nosotros somos como una neurona del sistema nervioso central de la Tierra); andrógina (el arco iris y el yin yang son símbolos que tienen que ver con la complementariedad de contrarios); mística (lo sagrado en todas las partes, incluida la vida cotidiana); planetaria (las personas enraizadas en su propia cultura, deben abrirse a la cultura universal buscando amor, compasión, paz, y un gobierno mundial).

Dentro de ella uno de los valores que se ha visto menoscabado por el afán personalísimo del rescate por el amor propio, es la capacidad de “dejarse amar”, la capacidad de entregarse, confiar y como dice el poeta simplemente abandonarse a amar… ¡Es un llamado urgente a la humanidad!

¡Abandonarte a AMAR!

Ser tú mismo/tú misma
Amarte
Reconciliarte con tu niño/niña interior…
Ser fuerte
¡No depender de nadie!
Son los cánones actuales
¡Los mandatos de la nueva era!
¡Y está bien!

Y que tal dejarte sostener
Dejarte amar
Permitirte que te quieran
Que te consientan
Que te apapachen
¡Que te arrunchen la piel, el corazón y el alma!

Que tal creerte que mereces
Que sí hay alguien que en verdad te ama
Que quiere todo contigo
Con total honestidad
A quién le haces falta…

Quien apuesta por ti
Por tu ser
Tal cual eres
Con defectos, con máscaras,
Con ego por trabajar…
Con procesos inconclusos
Con dudas y miedos
¡Con sombras y desvelos!

Que tal dejarte caer
Que se valga llorar, necesitar,
Arrimarse a la sombra del árbol del amor frondoso
Buscar en el tierno regazo
De un corazón dispuesto…
Aferrarse a la bonita ilusión de amar
Simplemente amar
Abandonarse a amar…

Amar hasta la médula
¡Hasta la raíz, en la realidad y en la quimera!
Amar…
Hasta los sueños del siempre
Hasta la soledad de la espera
Hasta cuando lo sientas vibrar
En tu misma dimensión de amar
Hasta cuando lo anheles tú
¡Hasta cuando Dios lo quiera!

Francisco Javier Valencia Olarte/julio 10 de 2019/D.R.A.

¡HE RENUNCIADO A TI!

¡No!…
En realidad, no he renunciado a ti,
He renunciado a la parte de mí
¡Que me hacía co-dependiente tuyo!

He renunciado a la imposibilidad
¡De amarte tan bonito como lo mereces!

He renunciado a mi incapacidad de respetarte
De ver tu grandeza…
¡De creerte incapaz de superar tus miedos!
De tratar de hacerte co-dependiente mía
¡Desde la inconsciencia de mi ego!

¡He renunciado a coartar la libertad de tu ser!
A opacar el intenso brillo
Con que se cubre el dorado de tu corazón
¡Cuando despliegas la inmensidad de tus alas mágicas!

¡No!
¡No he renunciado a amarte!
¡Jamás podré, ni quiero hacerlo!
No dejaré de amar
¡A quien amo desde que conozco!
¡A quien juré amar por toda la vida y eso haré!

He renunciado a mi maldita manía de hacerte daño
Con mis ausencias y mis engaños…
A pretender que soy el único que puede hacerte feliz
Cuando es en tu alma noble y transparente
¡En donde reside toda la felicidad que puedes darte!

Te llevo en mis células, en mi piel
En mi corazón, en mi pensamiento, en mi alma…
Estás y estarás en todo mi ser…
Sólo que…
Decido con valor,
Y especialmente, con mucho amor,
Darte y darnos la oportunidad
De bucear en nuevas aguas…

De recoger este manojo de rosas y espinas
Que han sido nuestras vidas juntos
Elevarlo al cielo… ofrendarlo al Universo
Y darle las gracias a Dios por todo ello…

Por lo que ha sido, por lo que fue,
Por las enseñanzas, las risas, las alegrías, las tristezas
Por la niña, por los lujos y las carencias…

Por tanto, tanto, tanto amor infinito
Que aún en la hora del adiós
Con dolor en el pecho
Desde la conciencia de mi corazón…

Renuncio a la cotidianidad de nuestros desencuentros
Y abrazo para siempre
La inmensidad de amarte
¡Desde la distancia y en entrañable silencio!

ME RINDO AL AMOR

No se trata de la piel, aunque la piel cuente…
No se trata de la mente,
Esa loca de la casa, esclava del ego
Que cree y quiere siempre tener la razón…

No se trata, ni siquiera de las emociones…
Esos estados totalizadores
¡Que te invitan a creer que en realidad eres lo que sientes!

Se trata de tu alma
¡De tu ser esencial!
De eso que en verdad eres, más allá de cómo te defines
¡O de con qué te identificas!

Se trata de rendirte a la verdad de tu corazón…
De estar tan presente en tu vida
Que en vez de identificarte con la piel
Con la mente o con tus emociones…

Permitas que sea tu alma la que fluya
En tanto accedas a tu mago interno, a tu ser esencial
A comunicarte con La Fuente,
Beber de ella…
¡Dejar que se manifieste a través tuyo!

Entonces ya no habrá culpa
Desaparece la soberbia…
Alivianas el peso de cargarlo todo
Tratar de controlarlo todo…

Creer que en realidad puedes enseñarle algo
A la Maestra vida…
Que te lleva milenios de ventaja
¡Indicándote cómo en realidad puedes ser feliz!

Ríndete absolutamente al amor…
Entonces podrás verte
Podrás ver a quienes has ignorado
Apreciaras tu belleza y la de ellos…

Entenderás
Que esta manera de amar, de abrir tu corazón,
Es el camino más expedito
Para que la paz de tu alma
¡Descanse en el regazo de Dios!

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