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En nuestro programa radial Noches de Dhakini, traemos a diferentes invitados para conversar sobre temas relacionados con el Tantra, qué es y para qué nos sirve. Cada programa gira en torno a una pregunta, que también compartimos con los miembros de la tribu tántrica para que cada uno pueda dar su punto de vista. En esta serie de artículos, recopilamos las respuestas de los diferentes miembros de la tribu. En esta ocasión, la pregunta fue «¿Qué es lo más difícil de asumir de tu energía femenina?». Programa del 5 de marzo de Noches de Dhakini, que puedes encontrar en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=C2dYsf-bAf0.

 

Para las mujeres: ¿Qué es lo más difícil de asumir de su femenino?

 

 

Liliana: creo que de lo más complicado para mí es el mostrarme débil. Recibir apoyo y consejo. Soltar el control y dejar de armarme novelas en la mente.

 

Nataly: lo que más me cuesta abrazar de mi femenino es la energía Kalica, así como es, caos. Dicho en otras palabras, cuando no me aguanto ni yo misma. Y no precisamente se trata de mis ciclos lunares, también se trata de esos momentos en que estoy irascible y no sé porqué.

En cuando al caos, me cuesta aceptar que soy caótica, me doy mucho palo con eso y, por ende, dejo ciertos espacios como mi escritorio así, en caos.

 

Laia: a mí me cuesta un montón ser receptiva y no activa. Permitir que llegue y que fluya sin buscar.

 

Beatriz: a mí lo que más difícil me ha parecido es esa discriminación y machismo en mi familia de origen. Hasta que aprendí que no debo estar buscando agradar y a dejar de comprar afecto. Ha sido una larga y dura tarea.

 

Clarena:

  1. En mí, el hecho de querer hacer de todo y el control que ejerzo para que todo salga bien. Puede llegar a ser muy desgastante.
  2. De la energía femenina: la manipulación que ejercemos y algunas fluctuaciones de nuestra naturaleza.

 

Silvia: ¡woww! Lo que más me cuesta asumir de mi femenino es el rendirme. Crecer en una familia machista saco la mujer rebelde y “fuerte”, la que se desconectó de su femenino… y decidió no mostrar su vulnerabilidad, sus dramas y tristezas. Me escondí detrás de una gran armadura.

Pero como todo es perfecto apareció el Tantra que me ha traído muchos aprendizajes y regalos donde cada uno de ellos permite que me rinda y me permita ser: recibirme de nuevo como mujer, abrazarme y quererme; amigas del alma que me han mostrado que es posible la amistad con mujeres y que no seré devorada por leonas, al revés soy abrazada por amor purito;  amigos del alma a los que puedo abrazar y besar tranquila, porque no se quieren meter entre mis piernas, su única intención es tocarme el corazón y el alma; y recientemente un príncipe que derrite mi armadura y me rindo al amor, me rindo a ser una florecita rockera.

 

Bonnie: el caos y el multitask, ese querer estar en todo y perder el foco. A veces, ¿no? Cuando no me voy totalmente al otro lado y soy la controladora.

 

Christine: yo lo veo desde el femenino saludable y desde el no saludable. Me cuesta asumir mi femenino no saludable cuando respondo con resentimiento y con agresividad pasiva. Y me cuesta asumirme a veces también desde mi femenino maduro: cuando respondo con esa serenidad y amor incondicional que a veces no sé cómo demonios ver que sí existe en mí. O sea, más claro, JODIDA, en serio, me cuesta muchas veces, me cuesta. Me cuestiono y me vuelvo a dibujar, es bárbaro esto de ser brutalmente honesto con uno mismo y hermoso a la vez.

 

Carolina: que me vean como frágil y débil cuando no lo soy y tener que ser fuerte aunque esté vulnerable, porque la vulnerabilidad es lo que se espera de nosotras. También, me es difícil lidiar con ciertas características que se le atribuyen a lo femenino que generan rechazo en mí y que he tenido que trabajar pues no me identifico con ellas.

 

Ana: el tema de la vulnerabilidad y la emocionalidad porque lidiar con ellas no siempre es tan fácil.

 

Ester: la culpa.

 

Angélica: siento que, como mujeres, cargamos mucha culpa: sé buena, buena hija, buena esposa, buena mama, etc. Que está más cargado en lo femenino.

 

Ana María: lo más difícil para mí es asumir el brillo y mostrarlo sin culpa, remordimiento ni miedos al mundo. Entregar todo de mí sin miedo al qué dirán, brillar, brillar y mostrarme en mi grandeza humana. (Hasta escribirlo me produce cierto recelo). Cuando a veces siento que lo he logrado, siento también que puedo ver la grandeza, belleza y magia en otras mujeres, sin sentir ninguna envidia ni resentimiento conmigo.

Darnos cuenta de que somos maravillosas: creadoras, poderosas, capaces y merecedoras de una vida amorosa. Merecedoras de la vida que queremos y de ir tras ella sin vergüenza.

 

Ximena: para mí fue no asumir que mi ciclo menstrual era un proceso natural. Mi hija está iniciando esta etapa y ayer la vi tan quebrada de dolor de incomodidad que no supe cómo manejarlo. Sería bonito que en un programa se pudiera hablar del tema y de cómo podemos ayudar a nuestras hijas a que esto no se convierta en un sufrimiento.

 

Isabela: yo coincido con varios de los temas mencionados. En primer lugar, el abuso sobre nuestro cuerpo y nuestra sensibilidad como mujeres. Desde mis primeras menstruaciones sentí rechazo a mi condición como mujer. Los dolores eran tan intensos que en tres ocasiones me desmayé y al ir al médico no se prestó mayor atención y las mujeres a mi alrededor solo me decían que eso era normal y que tenía que aguantarme. Hoy día tengo 21 años y se me diagnosticó endometriosis y resulta que en mi ovario derecho se están formando quistes y en mi seno derecho una masa a la que debo poner atención. Más allá de que sean problemáticas comunes en los consultorios médicos tanto públicos como privados, se ejerce una violencia sobre nuestros cuerpos al desconocer la dimensión de este tipo de dolencias tan normalizadas como el dolor menstrual. Además de eso en la sexualidad hay un desconocimiento profundo que se expresa en la culpabilidad o en el deber de complacer al hombre, sé que se ha hablado mucho de esto en los círculos de mujeres, pero lo traigo a colación porque esto se somatiza en el cuerpo también, desde diagnósticos de vaginismo, candiadisis hasta cáncer de cuello uterino. Siento que no se habla lo suficiente de esto y que está directamente relacionado con nuestra feminidad y con las memorias de abuso de nuestras ancestras.

 

Ana: qué interesante pregunta. Para mí, fue aceptar que lo femenino no necesariamente significa delicada o sumisa. Y que como soy también es ser femenina. A veces, entro mucho en crisis sobre cosas como que no sé si debería ser más protectora o maternal o saber hacer ciertas cosas, porque no sé si es parte de la feminidad y no lo quiero aceptar o que simplemente no soy así.

 

Mónica: lo difícil de la feminidad es enfrentarse a los paradigmas de la sociedad, al bullying, cuando estás subida de peso, por tu situación económica, por tu trabajo, por tu situación sentimental, por si eres casada, soltera, con hijos, sin hijos, cada una llevamos una o más cargas de la feminidad. A veces, puede afectar mucho a la persona y demostrarlo o guardarlo bien al fondo porque la vida continúa.

 

Yenny: lo más difícil es sentir que debo encajar en el imaginario social o cultural de «femenino» que fluctúa entre princesa delicada y complaciente, con toques de sumisa y maternal, pero que sí se derrumba o saca su ira es una «loca» o que si es fuerte, decidida y muy apasionada «parece un hombre». Es muy difícil lidiar con tanto prejuicio. ¡Ah! Y, además, otras cosas que son difíciles de asumir para mí son los cambios de humor asociados con las hormonas, esos picos emocionales que en ocasiones me llevan a extremos y luego veo que su origen real o su tinte exacerbado están asociados a lo que está pasando con mi ciclo menstrual que puede ser perfectamente: «antes, durante o después».

 

Para los hombres: ¿qué es lo que más les cuesta de asumir su femenino?

 

Fabián: en mi caso, más que aquello que me costó asumir de lo femenino es aquello me corresponde dejar en algunos aspectos de ese aprendizaje. Esta ha sido mi lucha, y Tantra me a ayudado de manera increíble a asumirla y superarla.

Entre algunas maneras de amar («al modo femenino») están las siguientes:

Amar es sacrificarse. De tanto ver a mi madre y las mujeres en mi entorno sacrificadas por los suyos aplazando hasta sus sueños, llegué a pensar que el dolor y la renuncia son heroicos, y que amar es entregarlo todo «sin condiciones y en silencio». Amar románticamente es ilusión. Las novelas, tantas canciones, el leer revistas de consejos de amor y hasta los cuentos de hadas, me hicieron desear encontrar a la Princesa encantada perdida en un castillo pero no me prepararon para aceptar la bella realidad de las  terribles dragonas y las hábiles brujas. Ni tampoco la desilusión de saber que muchas prefieren a los detestables ogros que a valientes caballeros. Amar maternalmente. Idealizar el amor materno (y hasta Mariano) me llevó a adoptar a quienes encontraba que sufrían, que estaban mal, a quienes recibieron heridas o acoger a esas personas que para los demás eran casos perdidos. Dando y dando tanto que al final caía en la costumbre de siempre perder, de no recibir y de quedarme lamentablemente vacío.

Tantra es un camino de amor que te muestra tus oscuridades para ver tus estrellas.

 

Fancisco: como para muchos de nosotros, los hombres latinoamericanos educados en el machismo, entre otros aspectos relacionados con la aceptación del femenino en mí, puedo mencionar:

  • Entender y permitir la expresión de mi vulnerabilidad, sin el temor de ser juzgado como infantil, débil o gay.
  • Especialmente en el plano de la expresión de mi sexualidad, pretender siempre agradar y complacer a mi pareja de turno, independientemente de mi propia complacencia y satisfacción, sin integrarla.
  • Privilegiar siempre ser el rol de proveedor, tanto en aspectos económicos como de iniciativa y determinación en otros aspectos, negándome la satisfacción de recibir, de ser consentido y contenido.

Y como dice Fabián, gracias al Tantra, he podido avanzar en la aceptación de mi femenino, en estos y otros aspectos.

 

Pablo: para mí, asumir mi lado femenino ha sido fácil en general, dado que actúa por lo en acuerdo con mi costado masculino. Hay bastante integración en muchos aspectos. Sin embargo, en ocasiones en las que hay dificultades de algún orden (laborales o financieras) me resulta difícil asumir que, ante la vida, siempre he sido de fluir y aceptar, de rendirme (femenino) más que de luchar y conquistar (masculino). Siempre me resulta bien confiar pero mientras la situación se resuelve sola es algo complejo asumir que ese es el mejor curso a seguir, porque mi masculino se queja y se siente «débil», mientras lo femenino por intuición no le ha dado luz verde para actuar.

 

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