¡Namaste!

Mi nombre es Samuel Kilby y he trabajado con niños desde que tenía 16 años, sin embargo la maestría más grande de mi vida llegó con mi hija Ananda Grace Kilby Ferrer.

Mi hija nació con una cardiopatía compleja; acompañarla en su sanación contribuyó a mi propia sanación y me conectó con mi propósito de vida.

Me gradué de la Universidad de Manchester -Reino Unido- en el 2008, formándome como psicólogo. Decidí especializarme en Educación y Salud Mental de Niños y recibí formación como profesor de primaria. Durante muchos años estuve trabajando con niños que tenían retos de aprendizaje y comportamiento en Inglaterra, antes de dedicarme a los jóvenes de otros países. Mi servicio me llevó a Ghana, Bolivia, Nicaragua, Nepal y finalmente a Colombia (el país de mi alma). Acá en Colombia planté mis pies en la tierra y sembré mi familia. Acompañado por su amor incondicional, manifiesto mi propósito.
Desde que llegué al país he estado trabajando en el Colegio Los Nogales como profesor de inglés y matemática, y uno de los directores de cuarto grado.

Trabajar con niños de muchos países me permitió aprender técnicas de comunicación, sanación de raíces, terapia del juego, meditación, entre otras; y me llevó a abrazar una filosofía de vida que promueve la plenitud desde la temprana infancia.
Por muchos años me había tentado la palabra Tantra, pero con tanta confusión y desinformación en torno al tema me era difícil conectar con el verdadero sentido de lo que significaba. No sabía dónde buscar, pero mi destino me llevó a un taller de sexo sagrado donde encontré mi verdadero camino espiritual y el amor de mi alma, María Shanti Tara. Desde entonces el tantra me ha ayudado a: abrazar todos los aspectos de mi ser, magnificar mi fuerza vital y utilizarla para crear, enfocarme en mi propósito de vida, y vivir con más conciencia, presencia, y totalidad.

Para mí el tantra es un camino acelerado de transformación espiritual: te lleva enfrentar la vida en totalidad para transcender la dualidad y vivir plenamente.
Mi desarrollo espiritual me ha regalado tanto que hoy en día honro mi antiguo yo por haber sido tan valiente. Humildemente, reconozco el camino largo que me espera y cada día agradezco la vida por permitirme sentir tanta conexión con los niños, con mi niño interior, con la música, la risa, y el juego. Doy gracias por: la familia humana, la abundancia, la comunicación, las montañas y la naturaleza, el silencio, y por la fe que me permite seguir creciendo y evolucionando.

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